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lunes, 6 de septiembre de 2010

LA GOTA DE LLUVIA


Había una vez una gota de lluvia que sentía mucho miedo de viajar a la tierra…por eso la llamaban La Gotita Miedosa.

Cuando las demás gotas de lluvia regresaban a la casa-nube y le contaban la maravillosa aventura de bajar a la tierra, La Gotita Miedosa exclamaba:
-    ¡Ay! ¿Quién pudiera bajar a la tierra?

Y  La Gota Mayor le respondía:
- ¡Tú!, tu podrías si quisieras…para eso eres una gota de lluvia.
- Si, pero soy tan miedosa…- suspiraba, y se ponía a enumerar todos los peligros que le acechaban si bajaba a la tierra.

Una tarde, las gotas de lluvia invitaron a La Gotita Miedosa a bajar con ellas a la tierra a regar prados y campos:
-¿Porqué no bajas con nosotras?- le dijeron cantarinas- Verás por ti misma que es una maravillosa aventura-
- ¡Ay no!...soy muy miedosa, muy miedosa…-respondió asustada La Gotita Miedosa, y prefirió quedarse en la casa-nube con La Gota Mayor, quien a su edad se cansaba bastante con esos largos viajes y solo bajaba de vez en cuando a la tierra.

La Gotita Miedosa se sentó al borde de la nube para ver cómo las demás gotas de lluvia bajaban alegres. Al contemplarlas tan felices, exclamó:
-    ¡Cuántas cosas agradables pudiera hacer si no fuera tan miedosa!-

La Gota Mayor al escucharla, se le acercó y le dijo comprensiva:
-    Gotita Miedosa, debe ser muy triste para una gota joven como tú estar aquí arriba en el cielo en un día tan lluvioso-
-    Cierto Gota Mayor, pero soy tan miedosa que no me atrevo a bajar a la tierra- respondió suspirando.
-    Dime algo Gotita ¿Realmente te gustaría bajar a la tierra?- Preguntó con firmeza La Gota Mayor.
-    ¡Uy,..mucho!, es tan aburrido estar aquí arriba sin hacer nada importante- respondió  La Gotita Miedosa.
-    Pues piensa en algo que te permita hacer realidad tu deseo- dijo con experiencia La Gota Mayor.

La Gotita Miedosa cerró sus ojos de agua...y al fin dijo con entusiasmo:
-    Sí, ya sé, pensaré que soy una gota de lluvia muy valiente y como todas las gotas de lluvia tengo muchos deseos de bajar a la tierra para regar prados y campos.

Y dicho esto ¡zas! se lanzó.

Desde la casa-nube La Gota Mayor, echa un aguacero de risas, le preguntó:
-    ¿Cómo te sientes Gotita de Lluvia?-
Y ella le respondió a lo lejos:
-    Muy alegre, muy feliz, muy valiente…al fin soy una verdadera gota de lluvia.

M.C.P.

miércoles, 18 de agosto de 2010

EL LARGO E INFINITO VIAJE DE MI HERMANO

A Jesús.
 
En un mes de diciembre de un año hace tiempo mi hermano se fue de repente a hacer un largo, larguísimo viaje…Lo dejó todo: mujer, hijos, familia, negocios y compromisos terrenales…Se volvió bohemio y errante, ermitaño de sus congéneres.
Desde que se fue, recorre con despreocupación y gozo plazas, ríos, montañas…lugares ignotos. A veces lo veo entrar por mi ventana en forma de gorrión, pero no lo detengo, no lo distraigo, no lo incomodo con mis cosas mundanas y cotidianas… sólo le hablo de brisa, plumaje y vuelos….de libertad. Otras veces viene en forma de nubes blancas o grises, según su estado de ánimo, entonces mi hermano,  luego de conversar un rato,  se aleja bañado en lágrimas, tantas, que se comienzan a inundar las ropas colgadas al sol, los jardines, los ríos y hasta el océano…pero a decir verdad, eso pasa pocas veces, pues la mayoría de las veces se despide dejándome envuelta en su inconfundible risa.
El otro día tuve un sueño, un sueño con mi hermano bohemio, este del cuento, este que decidió irse a recorrer eternidades un poco antes de tiempo…En el sueño mi hermano era un sabio, un filósofo o más bien un rey que había creado el reino de la risa…y en el sueño yo escuchaba la risa de mi hermano pero multiplicada en cada una de las personas que vivían en ese reino; era bonito y triste escuchar aquella risa de barítono que salía desde el estómago y se proyectaba colmando el aire y haciéndole cosquillas a todo lo que encontraba a su paso.
A veces me quedo mirando el cuadro que tengo colgado en la pared de mi cuarto, es el “El Credo” de Aquiles Nazoa…mi cuadro es de marco rosado y el de mi hermano viajero y bohemio está enmarcado en azul, y sé que él lo conserva en un lugar secreto de su corazón peregrino…Mirando ese cuadro tengo la certeza que mi hermano y Aquiles Nazoa hicieron una fiesta de encuentros eternos, un encuentro de humor, amor, sencillez y risas…y desde entonces permanecen así, juntos, inventando fiestas y encuentros allá en el cielo...
 

M.C.P
Caracas, 20 de abril de 2009

lunes, 16 de agosto de 2010

Un Oso muy decidido

Esta es la historia de un oso que vivía en un circo.

Toda su familia, desde los tatarabuelos, había nacido y vivido bajo la carpa de un circo; por eso cuando él nació, no le quedó más alternativa que vivir en un circo y hacer todas las cosas que hacen los osos de un circo.

Un día, el pequeño oso le dijo a papá-oso:
- Papá, no me gusta vivir en el circo… quiero irme a un parque zoológico…he oído de uno donde los osos están libres y viven como osos de verdad.

Papá-oso al escucharlo se puso furioso:
-¡¿Cómo?!...Si todos en la familia hemos sido osos de circo… ¿Acaso somos osos de mentira?...Sácate esa loca idea de la cabeza- Y no quiso escuchar más.

El tiempo fue pasando y el pequeño oso creció. Era de los mejores en el circo, y el público al verlo lo aplaudía lleno de admiración…Pero él no era feliz y seguía pensando en la idea de ir a vivir al lugar de sus sueños.

Una noche, mientras todos dormían, el joven oso se quedó mirando la noche estrellada y un caminito que se perdía en la oscuridad…Sin saber porqué, ese camino le hizo imaginarse ya viejo, encerrado bajo la carpa del circo, y esa idea lo entristeció.

Sin pensarlo dos veces salió en silencio por aquel caminito que se perdía en la noche y lo llevaría al lugar de sus sueños: un parque zoológico donde los osos viven libres como el aire y respiran bosques.

…caminó mucho, toda la noche y todo el día, caminó y caminó sin darse por vencido.
Al fin llegó al lugar de sus sueños: un parque muy grande en medio de una gran selva.
Ahí vive desde hace mucho tiempo, y cuando los otros animales le preguntan:
- ¿Dónde naciste?-
El responde orgulloso:
- Nací en un circo, pero siempre quise vivir en un lugar como éste…por eso estoy aquí...-
M.C.P.

viernes, 13 de agosto de 2010

El tio Rafa

Anoche murió el abuelo, por eso estoy triste, pero estoy más triste aun porque me enteré que la abuela y el tío Rafa se irán de Caracas a vivir con los tíos a un pueblo de Los Andes, muy lejos de aquí.
Dicen mis papás y los tíos que la abuelita y el tío Rafa no pueden quedarse solos en Caracas, y allá en el pueblo estarán más tranquilos.
Lástima. Aunque quiero mucho a mi abuelita y extrañaré sus torrejas llenas de azúcar, eso no me importa tanto como saber que el tío Rafa no estará todos los días conmigo.
El siempre es muy divertido y juguetón; aunque hoy aquí, en el funeral del abuelito, está muy serio y distante. Al verme me apretó muy fuerte, tanto, que yo grité y tuvo que venir la tía Judith para que me soltara. Yo no sentí miedo de ese gran apretón, pero sí sentí que me faltaba el aire, porque el tío Rafa es muy grande y corpulento, y abraza como si fuera ese gran oso que cuenta mi madrina Nieves que vive en Canadá.
Luego de ese apretón de oso el tío Rafa me pidió que me sentara a su lado, me tomó la mano, y emitió ese sonido que él hace cuando quiere que estemos juntos pero sin hablar, es un sonido que le sale como desde su barriga y me infunde mucho respeto. Por eso me quedé ahí sentada, acompañándolo en su silencio y en sus recuerdos.
El tío Rafa es el único adulto de la familia que juega y conversa conmigo por largo, largo, rato; él siempre tiene tiempo para escucharme, y además, me defiende cuando la gente grande de la casa me regaña por cosas que yo creo que están bien hechas, pero que ellos piensan que están mal hechas. Juntos hemos hecho muchas travesuras.
Recuerdo cuando yo tenía como cuatro años que el tío Rafa y yo hicimos en la sala de la casa de la abuela una montaña escaladora que llegaba hasta el techo.
El abuelo abrió la puerta justo en el momento en que el tío me ayudaba a treparme a la segunda mesa, y nos pegó un grito tan fuerte que el tío Rafa se fue corriendo a su cuarto y se encerró. Entonces el abuelo me bajó de la mesa y comenzó a rogarle al tío que abriera la puerta, luego comenzó a buscar las llaves y finalmente buscó un martillo y rompió la cerradura.
Entonces vi al tío Rafa acurrucado en el piso tapándose la cabeza con sus dos manos y llorando; en eso llegó la abuela y se puso muy brava con el abuelo, y le dijo que así no se le debía hablar al tío. En aquel momento yo no entendí mucho el asunto, lo cierto que ese día el tío Rafa y yo nos salvamos de un buen castigo.
Pero lo que quiso decir la abuela lo entendí ya cuando tenía más edad, estaba en tercer grado, y ya no vivía con los abuelos y el tío Rafa, sino en un apartamento aparte con mi papá y mi mamá.
Por ese tiempo ya había aprendido que mis amigas sólo eran aquellas niñas que no se burlaban del tío Rafa y no le tenían miedo. Por eso me hice amiga de Angela, Diana y Rocío; con ellas comparto la merienda, vamos al parque o al teatro con nuestros padres, hacemos las tareas y jugamos con el tío Rafa.
Un día mis tres amigas y yo nos fuimos a casa de la abuela que nos había hecho torrejas con mucha azúcar. Después de terminar las tareas comenzamos a jugar a las escondidas, al fantasma, a mímicas y a las cosquillas en la enorme sala de la casa de los abuelos. El tío Rafa, sentado en el sofá, nos veía con sus ojitos bizcos; su inmensa boca que parece “mascar” todo el tiempo hacía mucho ruido y lanzaba ese sonido que parece salirle desde la barriga, mientras reía y celebraba con nosotras aplaudiendo con sus grandes manos.
Entonces Angela, al ver al tío tan feliz, nos propuso meterlo en nuestro juego de las cosquillas, y empezamos las cuatro al mismo tiempo a hacerle cosquillas por todo su cuerpo…El tío se tiró al piso y reía y reía, y hacia cada vez con más fuerza ese sonido que le sale desde la barriga. El sonido empezó a hacerse cada vez más extraño, y el tío pareció enloquecer. Se acurrucó como yo lo había visto la vez que el abuelo nos gritó. El tío entonces se puso las manos en su cabeza, y empezó a emitir sonidos cada vez más y más fuertes.
Angela, Diana, Rocio y yo nos apartamos asustadas. Enseguida aparecieron el abuelo y la abuela, levantaron del piso al tío, lo acostaron en el sofá; el abuelo le dio un jarabe y el tío fue dejando de hacer los sonidos fuertes, y se quitó lentamente las manos de su cabeza. Cerró sus ojos y se quedó quietecito.
Mis amigas y yo les pedimos perdón a los abuelos, juramos que no le queríamos hacer daño al tío, que sólo queríamos jugar con él. Entonces, fue cuando ellos nos contaron que el tío no era una persona grande igual a los demás, que él había nacido con un problema en su cabeza que no le permitía pensar como pensábamos todos los demás y además su cerebro se ponía muy eléctrico cuando se asustaba o se alegraba mucho.
- Por lo demás Rafael Antonio es una persona como todos nosotros.- nos dijo la abuela
Al siguiente día volví con mis tres amigas a casa de la abuela y luego de hacer las tareas y comer torrejas con mucha azúcar, jugamos con el tío Rafa pero con juegos tranquilos, como nos habían pedido los abuelos. Ese día él nos escribió con una letra muy grande que se parecía a la que teníamos nosotras en primer grado: “Gracias por ser mis amigas”. La abuela y el abuelo cuando vieron el cartel escrito por el tío Rafa se alegraron mucho, pues él no había querido escribir más desde que dejó la Escuela de Oficios cuando tenia veinte años.
Ya estamos en sexto grado y desde entonces Angela, Diana, Rocio y yo seguimos jugando y conversando con el tio Rafa… El es nuestro mejor amigo.
El salón de la funeraria se ha ido llenando de muchas personas. Ya se ha hecho de noche. El tío Rafa se ha quedado dormido y todavía me tiene la mano agarrada muy fuerte. Saco mi pañuelo, le seco unas lágrimas y la baba que le chorrea desde su boca grande. Esto le sucede siempre que se queda profundamente dormido. Me acurruco en su pecho fuerte y yo también cierro los ojos. Ya está decidido, le voy a pedir a mamá que el tío Rafa se quede a vivir con nosotros para siempre.

Miriam Castillo P.
09/11/09

martes, 10 de agosto de 2010

UN OSO MUY DECIDIDO

Esta es la historia de un oso que vivía en un circo.

Toda su familia, desde los tatarabuelos, había nacido y vivido bajo la carpa de un circo; por eso cuando él nació, no le quedó más alternativa que vivir en un circo y hacer todas las cosas que hacen los osos de un circo.

Un día, el pequeño oso le dijo a papá-oso:
- Papá, no me gusta vivir en el circo… quiero irme a un parque zoológico…he oído de uno donde los osos están libres y viven como osos de verdad.

Papá-oso al escucharlo se puso furioso:
-¡¿Cómo?!...Si todos en la familia hemos sido osos de circo… ¿Acaso somos osos de mentira?...Sácate esa loca idea de la cabeza- Y no quiso escuchar más.

El tiempo fue pasando y el pequeño oso creció. Era de los mejores en el circo, y el público al verlo lo aplaudía lleno de admiración…Pero él no era feliz y seguía pensando en la idea de ir a vivir al lugar de sus sueños.

Una noche, mientras todos dormían, el joven oso se quedó mirando la noche estrellada y un caminito que se perdía en la oscuridad…Sin saber porqué, ese camino le hizo imaginarse ya viejo, encerrado bajo la carpa del circo, y esa idea lo entristeció.

Sin pensarlo dos veces salió en silencio por aquel caminito que se perdía en la noche y lo llevaría al lugar de sus sueños: un parque zoológico donde los osos viven libres como el aire y respiran bosques.

…caminó mucho, toda la noche y todo el día, caminó y caminó sin darse por vencido.
Al fin llegó al lugar de sus sueños: un parque muy grande en medio de una gran selva.
Ahí vive desde hace mucho tiempo, y cuando los otros animales le preguntan:
- ¿Dónde naciste?-
El responde orgulloso:
- Nací en un circo, pero siempre quise vivir en un lugar como éste…por eso estoy aquí...-
M.C.P.

lunes, 9 de agosto de 2010

EL GUSANITO HASTA

…En la vieja morera diez huevos de mariposa estaban listos para abrirse…

Un día lleno de sol nacieron las diez larvas de mariposa.

Las diez larvas iban de un lado a otro comiéndose las hojas secas de la morera, y a los días, ya se habían convertido en gusanos muy fuertes, ¡tan fuertes, que comenzaron a construir sus casas-crisálidas!

¡La vieja morera estaba feliz, pues dentro de poco de aquellas casas-crisálidas saldrían hermosas mariposas! Y así fue, a los días, muchas mariposas multicolores abandonaron las casas-crisálida y volaron felices entre la morera y los árboles vecinos.

¡Sólo una casa-crisálida no se abrió!...La del Gusanito Hasta.

Todos estaban muy preocupados por la tardanza del Gusanito Hasta: las otras mariposas, las hojas de la morera, los pájaros, las abejas, ¡todos les tocaban la puerta, y a todos les daba la misma respuesta!:
-¡No saldré hasta estar seguro que mis alas serán las más fuertes y mis colores los más brillantes!-

Y así fueron pasando los días, y mientras las demás mariposas crecían y volaban felices de aquí allá, el Gusanito Hasta seguía encerrado en su casa-crisálida.

Una noche, el Gusano de Luz vino desde muy lejos a visitar al Gusanito Hasta. Al mirarlo tan fuerte, le preguntó:
-¡Qué extraño, si ya estás listo para salir ¿Porqué no abandonas tu casa-crisálida?-
Y el Gusanito Hasta respondió como siempre:
-¡No saldré hasta estar seguro que mis alas serán las más fuertes y mis colores los más brillantes!-

Y el Gusano de luz, con luminosa sabiduría, le dijo:
- Mientras estés aquí serás sólo un gusanito encerrado en una casa-crisálida, no una mariposa. Acaso ahí adentro ¿Puedes ver el sol, oler las flores?, ¿Puedes sentir el aire, volar libremente?- y después de una pausa agregó- Acaso ahí adentro ¿Puedes ser una mariposa?… ¿Qué quieres realmente ser?-

El Gusanito Hasta pensó largo rato, y así respondió:
-¡Quiero ser una Mariposa!-

Al amanecer, una mariposa blanca de alas muy fuertes voló entre las ramas de la vieja morera y se alejó siguiendo un camino de luz que trazaba en el cielo como un arco-iris.
M.C.P.

sábado, 7 de agosto de 2010

La Mariposa Libre

Una vez, una malvada bruja encerró en un globo de cristal a una mariposa de colores y a una hermosa rosa amarilla.

Mariposa de Colores y Rosa Amarilla pasaban el tiempo dentro del globo de cristal soñando y jugando, sin enterarse de lo que sucedía afuera.

Un día, Mariposa de Colores, aburrida de sólo jugar y soñar, decidió abrir muy bien sus ojitos y ver lo que sucedía afuera…y descubrió que la vida afuera era hermosa: las mariposas volaban libres y las rosas estaban en jardines llenos de sol.

Al ver esto, mariposa de Colores sintió mucha tristeza, pero luego sintió mucha rabia de estar ahí encerrada, y con gran decisión le dijo a Rosa Amarilla:
- ¡Vamos a salir de este globo, afuera la vida es hermosa!-
Pero Rosa Amarilla, llena de temor, le respondió:
- ¡Oh, no!, afuera debe haber muchos peligros- Y dicho esto, cerró sus ojos lista para soñar.

Sin embargo, Mariposa de Colores no se dio por vencida y se puso a pensar la forma de escapar de aquel globo de cristal.

Caminaba de un lado a otro, agitaba sus alas, movía sus antenas…pensaba y pensaba en cómo salir de ahí. Entre tanto, Rosa Amarilla, soñaba y soñaba.

Se hizo de noche, y Mariposa de Colores seguía sin encontrar la forma de salir de ahí, así de hermético era aquel globo de cristal.

Cuando estaba amaneciendo, Mariposa de Colores dijo con fuerza:
- ¡Si deseo salir, voy a salir!-
Y dicho esto, aleteó con tanta fuerza que ¡zas! Le abrió un agujerito al globo y se escapó.

Afuera el aire olía a flores y el sol ponía brillante los colores…Mariposa de Colores se sintió por primera vez verdaderamente feliz.
M.C.P.

EL ARBOL DE MI CUENTO

Había una vez un arbusto que escuchó los consejos de la luna.

La luna le decía:
- ¡Crece, crece!, crecer es hermoso -

Y el árbol creció hasta convertirse en un inmenso árbol.
¡Qué orgulloso estaba de su largo y grueso tallo!
¡Qué feliz se sentía al escuchar el susurro de sus hojas y el trinar de los pájaros que hacían nido en su copa!

Todo lo tenía porque creció y se convirtió en un árbol adulto.

… ¿Todo lo tenía?
- ¿Porqué si lo tienes todo estás tan triste?- le preguntó un día la curiosa mariposa.
Y el árbol, con verde rubor y voz de madera, le respondió:
- Estoy enamorado de la tierra y ella está tan lejos de mis hojas-
-No, no está lejos de ti…..Busca la forma de decirle a la tierra ¡Te amo!- le contestó convencida la mariposa, alejándose en rápido vuelo.

Y el árbol pensó todo el día y toda la noche…pensó y pensó.

Al amanecer, el árbol sintió un extraño cosquilleo en sus raíces…sus raíces eran tan importantes, pero como estaban ocultas el árbol nunca las recordaba.
Esta vez, el árbol se quedó quietecito sintiendo, hasta descubrir que aquel mágico cosquilleo era la tierra que lo besaba.
Y fue feliz el árbol, y le envió a la tierra una, dos, muchas cartas de amor escritas en hojitas secas… ¡Así nació el otoño!
M.C.P.